Domingo

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Una vez
sin que le preguntara por qué ya no tocaba más baladas
con su voz rasposa Miles le dijo a un amigo
¿Sabés por qué ya no toco más baladas? 
Because I love to play ballads

Escribo este poema
escuchando a La Renga.

Llueve.

La lluvia moja el piso colorado de la terraza.

Seguro alguien se estará comiendo algún garrón
o aprovechó para quedarse garchando toda la tarde.
Hay algunas cosas que son seguras, pero en general
aunque parezca quieto el mundo es inestable
y gira
y llueve, y de noche, junto al fuego...
alguien se inventa el cuento otra vez
y la conciencia se va desplegando
entre boludeces y arrugas.

Con ciencia?
con conocimiento
de causa?

Es posible afirmar que está lloviendo pero
lo importante es no mojarse demasiado
porque además de todo hace frío.

Subí a la terraza hace un rato y lo comprobé.
Vi que el viento había dejado en el piso rojo
a un pantalón azul y a una remera que mi suegra
me trajo de Necochea.

No me sé todos los nombres
de todas las personas que tocaron con Miles Davis en todos sus grupos,
no escuché todos sus discos
hay demasiada música en verdad
y mucho más ruido.

Para llegar a un silencio
hace falta rasguñar el muro y sacar las ilusiones y romperlas:
el tiempo ayuda mucho en esa faena.